El control es un mecanismos que a nivel social se emplea para asegurar cierto orden en la sociedad producto discrepancias y compatibilidades entre deseos, gustos y preferencias que se comparten, no obstante, el mismo no se presenta solo en situaciones institucionalizadas, pues a nivel individual se desarrolla una actitud firme por pretender sentir poder mediante el control sobre los demás.
Se presenta entonces una actitud y deseo incesante por manifestarme como alguien superior, para lo cual empleo diversas maneras de represión. Esa tendencia lejos de mermar, se mantiene aunque se logre obtener “atracción” aunque sea por imposición, el control se presenta entonces como un medio para que cada individuo alimente su ego en virtud de un fin personal que no presenta satisfacción alguna, porque se pierde el dominio de las emociones, y solo el placer y pensamientos impuros tienden a guiar las acciones. Se desestima que cada humano está a un nivel similar independientemente del estrato social, la raza, religión o gustos, se desecha la idea de que debemos alcanzar la felicidad por sí mismos y no en detrimento de los demás, evidentemente se desarrolla una actitud que confronta con la esencia de ser y vivir.
lunes, 30 de agosto de 2010
miércoles, 11 de agosto de 2010
Sobre elementos sobrenaturales, fuera de lo comúnmente creíble.
La reencarnación
La reencarnación es la creencia consistente en que una esencia individual de las personas (mente, alma, consciencia, energía) vive en un cuerpo material en la Tierra no sólo una vez sino varias.
Esta creencia aglutina de manera popular diversos términos:
Metempsicosis, que viene del término griego meta (después, sucesivo) y psyche (espíritu, alma).
Transmigración (migrar a través).
Reencarnación (volver a encarnar).
Renacimiento (volver a nacer).
Recorporación (volver a corporificarse, volver a un cuerpo).
Todos estos términos aluden a la existencia de un alma o espíritu que viaja o aparece por distintos cuerpos, generalmente a fin de aprender en diversas vidas las lecciones que proporciona la tierra, hasta alcanzar una forma de liberación o de unión con un estado de conciencia más alto.
El mismo fenómeno pero sin la creencia en un alma o espíritu:
Metensomatosis: viene de meta (después, sucesivo) y soma (cuerpo).
Palingenesia o palingénesis: procede de palin (de nuevo) y genesis (nacer/principio).
La creencia en la reencarnación ha estado presente en toda la humanidad desde la antigüedad, en las religiones egipcia, griega, hindú, budista y romana. Está presente en la mayoría de religiones orientales, como hinduismo, budismo y taoísmo, y también en las religiones no "adulteradas" africanas y tribales de América y Oceanía. En la historia de la humanidad, la creencia de que una persona fallecida volverá a vivir o aparecer con otro cuerpo (con una personalidad generalmente más evolucionada) ha sobrevivido incluso dentro de las religiones judeocristianas (cristianismo, judaísmo e islam). Son prácticamente las únicas que no la contemplan, pero han permanecido bajo la forma de diversas herejías y posturas no oficiales.
Críticas
Pensadores modernos
Entre los pensadores modernos que han criticado la reencarnación se encuentra René Guénon[8] quien se extiende sobre el concepto en su libro El error espiritista. Afirma que dicha doctrina es Occidental y nada tiene que ver con las doctrinas orientales como la metempsicosis o la transmigración de las almas:
"Idea perteneciente al espiritismo kardecista que ha sido adoptada por otras escuelas neoespiritualistas. El comienzo no estuvo exento de polémicas, así los espiritistas americanos e ingleses fueron unánimes en su oposición (ver Daniel Dunglas Home, Les Lumières et les Ombres du Spiritualisme, p. 118-141). En Francia mismo, algunos de los primeros espiritistas, como Piérart y Anatole Barthe, se separaron de Allan Kardec sobre este punto; pero, hoy en día, se puede decir que el espiritismo francés por entero ha hecho de la reencarnación un verdadero “dogma”. Es del espiritismo francés de donde esta idea fue tomada por el teosofismo primero y luego por el ocultismo papusiano y diversas otras escuelas.
La idea en sí es una invención moderna enteramente occidental. Sería más justo hablar de “concepción social”: para los socialistas franceses]] de la primera mitad del siglo XIX, que se la inculcaron a [[Allan Kardec, esta idea estaba destinada a proporcionar una explicación de la desigualdad de las condiciones sociales. Los espiritistas han conservado este mismo motivo e incluso han querido extender la explicación a todas las desigualdades, tanto intelectuales como físicas (ver Allan Kardec, Le Livre des Espirits, p. 102-103; M. Léon Denis, Aprés la mort, p. 164-166; Papus, Traité méthodique de Science oculte, p. 167 y La Réincarnation, p. 113 y 118)."
Una crítica desde la parapsicología
Artículo principal: Parapsicología
La reencarnación, según la parapsicología, es un concepto equívoco, porque sería admisible que almas de difuntos "habitasen" cuerpos de vivos, total o parcialmente. Pero el equívoco residiría en entender que es todo el ser el que se traslada y que en definitiva se trata del mismo ser. Hay experiencias de personas que supuestamente manifiestan conocimientos que no podrían tener por medios normales, que sólo una persona difunta o sus allegados podrían poseer. Es el caso de los niños adoptados como grandes lamas. Sin embargo, de aquí se deduce equívocamente la reencarnación, que sería realmente la inhabitación de un difunto en un vivo. Hechos probados de conocimiento extranormal de peculiaridades vitales de personas difuntas deben ser tratados no como reencarnación, sino como posesión (no en el sentido clásico de demonio inhabitante, lo que es muy poco frecuente, sino de alma inhabitante total o parcialmente) y lo más adecuado es una liberación, a la que la persona invadida por el difunto debe contribuir voluntariamente.
Bibliografía
Wikipedia. (s.f.). Wikipedia. Recuperado el 13 de agosto de 2010, de http://es.wikipedia.org
La reencarnación es la creencia consistente en que una esencia individual de las personas (mente, alma, consciencia, energía) vive en un cuerpo material en la Tierra no sólo una vez sino varias.
Esta creencia aglutina de manera popular diversos términos:
Metempsicosis, que viene del término griego meta (después, sucesivo) y psyche (espíritu, alma).
Transmigración (migrar a través).
Reencarnación (volver a encarnar).
Renacimiento (volver a nacer).
Recorporación (volver a corporificarse, volver a un cuerpo).
Todos estos términos aluden a la existencia de un alma o espíritu que viaja o aparece por distintos cuerpos, generalmente a fin de aprender en diversas vidas las lecciones que proporciona la tierra, hasta alcanzar una forma de liberación o de unión con un estado de conciencia más alto.
El mismo fenómeno pero sin la creencia en un alma o espíritu:
Metensomatosis: viene de meta (después, sucesivo) y soma (cuerpo).
Palingenesia o palingénesis: procede de palin (de nuevo) y genesis (nacer/principio).
La creencia en la reencarnación ha estado presente en toda la humanidad desde la antigüedad, en las religiones egipcia, griega, hindú, budista y romana. Está presente en la mayoría de religiones orientales, como hinduismo, budismo y taoísmo, y también en las religiones no "adulteradas" africanas y tribales de América y Oceanía. En la historia de la humanidad, la creencia de que una persona fallecida volverá a vivir o aparecer con otro cuerpo (con una personalidad generalmente más evolucionada) ha sobrevivido incluso dentro de las religiones judeocristianas (cristianismo, judaísmo e islam). Son prácticamente las únicas que no la contemplan, pero han permanecido bajo la forma de diversas herejías y posturas no oficiales.
Críticas
Pensadores modernos
Entre los pensadores modernos que han criticado la reencarnación se encuentra René Guénon[8] quien se extiende sobre el concepto en su libro El error espiritista. Afirma que dicha doctrina es Occidental y nada tiene que ver con las doctrinas orientales como la metempsicosis o la transmigración de las almas:
"Idea perteneciente al espiritismo kardecista que ha sido adoptada por otras escuelas neoespiritualistas. El comienzo no estuvo exento de polémicas, así los espiritistas americanos e ingleses fueron unánimes en su oposición (ver Daniel Dunglas Home, Les Lumières et les Ombres du Spiritualisme, p. 118-141). En Francia mismo, algunos de los primeros espiritistas, como Piérart y Anatole Barthe, se separaron de Allan Kardec sobre este punto; pero, hoy en día, se puede decir que el espiritismo francés por entero ha hecho de la reencarnación un verdadero “dogma”. Es del espiritismo francés de donde esta idea fue tomada por el teosofismo primero y luego por el ocultismo papusiano y diversas otras escuelas.
La idea en sí es una invención moderna enteramente occidental. Sería más justo hablar de “concepción social”: para los socialistas franceses]] de la primera mitad del siglo XIX, que se la inculcaron a [[Allan Kardec, esta idea estaba destinada a proporcionar una explicación de la desigualdad de las condiciones sociales. Los espiritistas han conservado este mismo motivo e incluso han querido extender la explicación a todas las desigualdades, tanto intelectuales como físicas (ver Allan Kardec, Le Livre des Espirits, p. 102-103; M. Léon Denis, Aprés la mort, p. 164-166; Papus, Traité méthodique de Science oculte, p. 167 y La Réincarnation, p. 113 y 118)."
Una crítica desde la parapsicología
Artículo principal: Parapsicología
La reencarnación, según la parapsicología, es un concepto equívoco, porque sería admisible que almas de difuntos "habitasen" cuerpos de vivos, total o parcialmente. Pero el equívoco residiría en entender que es todo el ser el que se traslada y que en definitiva se trata del mismo ser. Hay experiencias de personas que supuestamente manifiestan conocimientos que no podrían tener por medios normales, que sólo una persona difunta o sus allegados podrían poseer. Es el caso de los niños adoptados como grandes lamas. Sin embargo, de aquí se deduce equívocamente la reencarnación, que sería realmente la inhabitación de un difunto en un vivo. Hechos probados de conocimiento extranormal de peculiaridades vitales de personas difuntas deben ser tratados no como reencarnación, sino como posesión (no en el sentido clásico de demonio inhabitante, lo que es muy poco frecuente, sino de alma inhabitante total o parcialmente) y lo más adecuado es una liberación, a la que la persona invadida por el difunto debe contribuir voluntariamente.
Bibliografía
Wikipedia. (s.f.). Wikipedia. Recuperado el 13 de agosto de 2010, de http://es.wikipedia.org
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