Son diferentes los paradigmas que se han adoptado en los países para atender las desigualdades y necesidades de sus habitantes, en este texto, se desarrollará de manera lacónica la situación que se presenta en el plano de la salud.
“Sicko”, un documental desarrollado por Michael Moore, orientado a plantear las problemáticas existentes para que las personas puedan ser acreedoras de un seguro médico, esto estableciendo como marco de referencia el sistema residual que prevalece en los Estados Unidos. En este documental se exponen casos de exclusión y abusos contra personas (pacientes), lo cual conlleva a indagar como se prestan los servicios de salud en países como Canadá e Inglaterra.
Se expone como un plan médico, no resulta útil para las personas aseguradas ni para las que no lo están, pues los planteamientos que tienen las aseguradoras niegan brindar un seguro médico al paciente y también la receta o procedimiento médico requerido la persona asegurada. Resulta alarmante, pues las empresas aseguradoras admiten a usuarios siempre que su condición y antecedentes médicos sean íntegros (discrimen), por ejemplo, en el filme, se muestra como a una mujer por haber padecido de una enfermedad venérea se le rechaza su solicitud de seguro.
En afinidad con los derechos humanos y fundamentales, en procura del derecho a la vida, todo individuo tiene derecho a recibir atención médica cuando así la requiera. Las aseguradoras médicas son armas de doble filo, ya que se supone que ayuden al paciente, pero ocurre lo contrario tanto en pacientes asegurados como en los que no tienen seguro médico.
Se refleja entonces la inequidad y la corrupción del sistema sanitario de Estados Unidos, el paciente no se valora como tal, simplemente se considera parte de una cifra, el cual puede desecharse si tiende a amenazar las condiciones económicas de la empresa aseguradora.
Se comprende entonces, como la ética brilla por su flaqueza, pues la formación de médico y la formación de instituciones de salud, deben encaminarse a servir de la mejor forma, apegándose a criterios de supervivencia y el bienestar para las personas, evidentemente, lo que muestra el documental es lo contrario, ya que priva el aspecto económico sobre el social.
El caso costarricense no es del todo alentador, pues a pesar de tener apoyarnos en un paradigma universal (sistema de salud pública preponderante), se presentan serias perturbaciones que atentan contra la salud de los ciudadanos, como el enfoque de este texto es comentar sobre aspecto de ética dejando un poco de lado las ineficiencias propias del sistema, se considerará el hecho presenciado pocos días atrás, cuando el gremio de médicos decidieron suspender labores en son de protesta por el acuerdo firmado con la CCSS consiste en sustituir el contrato de aprendizaje por un fondo de garantía, con el cual, se obliga a los médicos que inician una especialidad firmar un pagaré hasta por ¢32 millones que responden en caso de que el profesional deje la institución antes del tiempo de trabajo convenido.
En primera instancia, se estableció que el médico debería retribuir con 3 años de trabajo por cada año de estudio en su especialización, pero tras los reclamos, ahora será un año por cada año de estudio. El fondo de garantía establece una contribución forzosa del 8% sobre el estipendio base de cada residente. Quien incumpla con el tiempo contratado pierde lo abonado a tal fondo, pero si cumple, se le reintegrará el dinero al finalizar sus estudios.
El debate que se presenta en este caso que alcanza un clímax con la huelga médica, pone en tela de duda, el compromiso y la ética que deben mostrar los médicos en relación con su profesión. Ante un contrato laboral que ostenta seguridad y ofrece superación profesional especializada, permitiendo a su vez cumplir con la aspiración que idealmente debería ser convicción intachable (atención y curación de padecimientos para salvar vidas), la reacción es alarmante, ¿Cuál es el temor de estar aferrados por un lapso de tiempo a prestar servicios en la institución que les provee su formación?
Son muchos los profesionales que luego de haber sido formados en instituciones públicas e inclusive apoyados con una beca, se olvidan deben retribuir al sistema con su desempeño ético apartando la ambición de sus labores, el sentimiento de trabajar en algo porque satisface personalmente se ha dejado de y se ha sobrepuesto un interés meramente económico. Ahora la carrera de medicina no se considera una formación importante para y por el plano social, y por el deseo de contribuir con las personas, sino que se consideran los réditos económicos que han ido creciendo con mayor consideración en el campo privado, en el cual se ha presentado un fenómeno de privatización de la salud.
La privatización de la salud, no es un fenómeno que merezca preocupación, siempre que exista un desempeño adecuado por parte del Estado para evitar caer la situación que aqueja el sistema de salud estadounidense. El sistema de salud pública, permite que se dé la atención a personas que por las condiciones económicas precarias no podrían tener acceso a un sistema privado, en ese sentido, la contribución de los asegurados al sistema público permiten atender la diferentes demandas mediante un efecto de compensación, en el cual, la gente contribuye con una persona garantizándole la disponibilidad de un tratamiento (obviando la situación de desabastecimiento y saturación por defectos propios del sistema nacional) a la vez que este contribuye con otros que podría requerir tratamiento en su lugar.
Considerando estos aspectos, no es admisible que las acciones individuales tiendan al detrimento de un sistema que provee beneficio colectivo, y mucho menos aceptable es que las personas que deberían ser titulares de valores éticos solidos los descuiden por tratar de favorecer su ego y ambición.
No hay comentarios:
Publicar un comentario